martes, 15 de diciembre de 2009

Dos poblaciones se revelan y una lincha a tres personas

Ivirgarzama/Los Tiempos

"Son ellos, son ellos", dijo un hombre que los señaló como los atracadores que en la madrugada se habían metido a su domicilio. Eran cerca de las 9:00 cuando comenzó el infierno en Ivirgarzama, según relatan varios testigos. En menos de una hora cerca de 400 personas rodearon la estación policial del pueblo.

"¡Son los ladrones!", "¡hay que lincharlos!", fueron las frases que se escuchaban, entre el tumulto de gente, que parecía no entenderse. Algunos sacaron a empujones la vagoneta guinda Pathfinder, estacionada a un costado de la estación. Era de los detenidos. Y le prendieron fuego. Otro insistía en romper las rejas de las celdas, mientras los detenidos se cortaban los dedos tratando de arrancar la rejilla de la ventana del baño de la celda, hasta que finalmente lo consiguieron, y se escabulleron por allí, pero no llegaron muy lejos. La multitud los capturó, los maniató con alambres y les puso una soga al cuello, y los llevó detrás de la estación, junto a un río.

UN PANORAMA ESTREMECEDOR

Allí los golpearon con fierros de construcción, palos y piedras. En unos minutos quedaron con los rostros morados y desfigurados, irreconocibles por los moretones y los chorros de sangre. Pidieron perdón, dijeron tener familia, niños.

Uno relató que se volvió fracasado de España al no haber hallado trabajo, por eso se dedicaba a esto, pidió otra oportunidad. "No los hagan sufrir", dijo una vecina a la que inmediatamente hicieron callar. "Nada, carajo. Vos debes ser de ellos también". Alguien hizo aparecer un bidón de gasolina. Con ésta, bañaron a tres de los detenidos y les prendieron fuego.

Un joven de 15 años, que no quiso dar su nombre dijo que comenzaron a arder y a revolcarse en el suelo, dos de ellos gritando y pidiendo perdón. El tercero ya estaba tan inconsciente que aparentemente ni se dio cuenta. Minutos después, estaban tres cuerpos carbonizados en el suelo, despidiendo el típico olor a carne chamuscada, con carnes y ropas confundidas entre la arena y los matorrales quemados.

Al cuarto le perdonaron la vida, porque, según dijeron, confesó el delito, y lo llevaron herido hasta el hospital de Villa Tunari.

Así es como fueron ejecutadas tres personas en Ivirgarzama, según testimonios del joven, una mujer, un hombre que dijo ser ex periodista y uno de los siete policías presentes en el lugar. Minutos después, corría la noticia de que otros cuatro presuntos delincuentes detenidos estuvieron a punto de correr el mismo destino en la vecina población de Chimoré, que incluso tuvo su propia versión del vehículo quemado.

¿RESULTADO?

Dos poblaciones que se levantaron contra la Policía en el trópico; dos vehículos completamente calcinados; ocho presuntos delincuentes detenidos, de los cuales tres fueron quemados vivos, uno torturado y hospitalizado, y los otros cuatro recluidos y protegidos de la turba; siete policías sobrepasados por la multitud y más de 60 policías llegados de emergencia de la ciudad de Cochabamba tratando de apaciguar la furia… ése es el panorama que aún se vivía por la noche en Chimoré e Ivirgarzama.

Los fallecidos fueron identificados por la Policía como Vladimir Herrera Montoya (32), Edgar Alba Caero (21) y Elvis Villalba Chávez (28). En tanto que el herido y presunto líder de la banda es Eufrasio Carlo Alba.

Otras cuatro personas acusadas de cometer delitos se salvaron en Chimoré, también en el trópico cochabambino, de ser víctimas de un linchamiento de forma simultánea a lo que ocurría en Ivirgarzama

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